Desaguadero-Tacna

Viaje desde Desaguadero (Perú) a Tacna (Perú) cruzando la cordillera (un día glorioso)

Eran nuestras vacaciones de enero de 2014; Salimos desde Mar del Plata el día 4 con destino amplio: hacia el norte y cerca de la cordillera porque el clima iba a ser un poco más fresco.-

Empezamos a hacer kilómetros, parando donde nos gustaba, y así fuimos pasando por Tucumán, Salta, San Salvador de Jujuy, Tilcara, La Quiaca, Tupiza, Potosí, Sucre, Tarabuco, y llegando a Oruro el domingo 12. Hicimos noche en un hotel de Oruro y al día siguiente, al desayunar, nos encontramos con un turista sanjuanino que venía de La Paz; le dijimos que íbamos para allá. Nos dijo que no fuéramos, que entrar a La Paz era terrible, que él volvía con su camioneta toda rayada; pero nosotros ya lo habíamos decidido, iríamos a La Paz, y comprobaríamos si lo que aquél sanjuanino nos decía era cierto. ¡¡¡¡lo comprobamos!!!! entrar a La Paz es un infierno; horas y horas en la ruta colmada de vehículos; pero al final llegamos.-

La decisión de ir a La Paz fue porque después, desde ahí iríamos a conocer la ciudad arqueológica de Tiwanaku o Tiauhanacu, y después seguir hasta la Isla del Sol en el lago Titicaca.-

Habiendo conocido todo lo que queríamos conocer, estando en Copacabana (un pueblito costero en el lago Titicaca, desde donde salen las excursiones a la Isla del Sol), decidimos que para regresar no volveríamos a pasar por La Paz y soportar nuevamente la tortura que ahora iba a ser la salida de la ciudad.-

Con esa decisión tomada, empezamos a ver cuáles eran las posibles rutas para nuestro regreso; luego de analizarlo un poco (no demasiado), decidimos que cruzaríamos la cordillera hasta Tacna y después volveríamos por Chile hasta Santiago y ahí cruzaríamos hacia Argentina.-

El día jueves 16 emprendimos la marcha hacia Tacna, pasamos por Yunguyo, Cuturapi, Zepita, y llegamos a Desaguadero, ciudad rara, muy comercial, en la que una parte pertenece a Perú y la otra a Bolivia, y desde donde comenzó nuestra mayor aventura.-

 

En Desaguadero, y teniendo en cuenta el largo viaje que teníamos por delante, decidimos llenar el tanque de nafta; dimos unas vueltas por la ciudad pero no encontramos ninguna estación de servicio; ante la duda, le pregunté a una persona si me podía indicar dónde podía cargar nafta, a lo que contestó “en cualquier lado”; sorprendido por la respuesta le dije ¿cómo en cualquier lado?; y me dijo sí, hay muchas casas de familia que venden nafta, están en la vereda.-

Y era así nomás, cuando vimos a una pareja en la vereda rodeada de muchos bidones, le preguntamos si vendía nafta, nos dijeron que sí, aparentemente todos vendían al mismo precio; llenamos el tanque y rezando para que esa nafta incolora fuera nafta, arrancamos.-

Después de recorrer aproximadamente unos 50 kms de ruta pavimentada, dejamos el pavimento y empezamos a transitar por un camino de tierra; cada tanto nos cruzábamos con alguna persona, le preguntábamos si íbamos bien para Tacna, nos decía que sí, y seguíamos.-

Después de recorrer algo más de 100 kms por esa ruta de tierra llegamos a un lugar en que el camino estaba atravesado por un río, no demasiado ancho pero río al fin. En ese momento el diálogo entre Mayte y yo (Oscar) fue el siguiente: M: ¿qué hacemos? - O: cruzamos – M: pero si no sabemos qué profundidad tiene; mejor volvamos – O: yo lo cruzo. Fin de diálogo. Puse primera, aceleré, y lentamente, sin dejar de acelerar y esperando no encontrarnos con ningún obstáculo que nos detuviera, iniciamos el cruce … y lo logramos!!! estábamos en la otra orilla!!! Nos detuvimos, abrimos las puertas para hacer escurrir el agua que había entrado, y continuamos.-

 

Seguimos andando, cada vez a mayor altura, empezó a nevar, ya no se veían poblados ni personas a quienes preguntarles si estábamos yendo bien; íbamos muy despacio porque con la nieve la camioneta perdía adherencia; y después de andar algo más de una hora, empezando a preocuparnos por no saber ni dónde estábamos ni si estábamos yendo por el camino correcto, de la nada apareció un señor en una camioneta (¿nuestro ángel? Tal vez); paramos, nos saludamos, le dijimos que íbamos para Tacna pero que a esa altura ya no teníamos ni idea de si estábamos yendo en la dirección correcta; nos contestó que íbamos bien, que él iba hasta Tarata, que a partir de ahí la ruta estaba pavimentada, que lo siguiéramos. Nos sacó una foto para el recuerdo, y lo seguimos hasta Tarata; ahí nos despedimos con un brazo en alto, y de ahí en más seguimos por la ruta pavimentada hasta Tacna, nuestro destino final de ese día.-

Video del relato del cruce de la cordillera

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